El agua escasea, las explicaciones también: el reciente anuncio oficial parece más un manotazo de ahogado que una solución real, en una gestión marcada por las polémicas, improvisación y un creciente desgaste político.
Después de varios días sin agua, con barrios enteros paralizados y vecinos reclamando sin respuestas, la Municipalidad de Portero de Garay difundió un comunicado presentando un supuesto “Master Plan” para resolver el abastecimiento hídrico. Pero lejos de traer alivio, el anuncio fue recibido como un manotazo de ahogado: un intento desesperado de mostrar gestión cuando la crisis ya explotó y el desgaste político es inocultable.
El jefe comunal Gerardo Martínez, que acumula dos períodos completos en el poder, recién ahora parece descubrir la necesidad de planificar un sistema de agua para la localidad. Ocho años de gestión después, el oficialismo intenta vender como “histórico” lo que en realidad debió haberse resuelto mucho antes de que los vecinos pasaran días sin un recurso básico.
Fiesta patronal en plena crisis hídrica: prioridades invertidas
La bronca se profundizó cuando, en medio del corte de agua y con familias enteras dependiendo de bidones, la Municipalidad avanzó sin dudar con la fiesta patronal del fin de semana. La escena fue interpretada como una verdadera provocación: mientras los vecinos no podían higienizarse ni cocinar, el jefe comunal sí tuvo tiempo y recursos para montar una celebración.
Y no es la primera vez. La gestión Martínez ya fue cuestionada por destinar fondos a eventos, fiestas de “Primavera” y celebraciones de verano mientras la infraestructura esencial del pueblo se deteriora.
Un plan que llega tarde y sin credibilidad
En su comunicado, la Municipalidad presenta un plan técnico, pero la comunidad lo recibe con escepticismo. El anuncio no compensa la falta de planificación de años, ni la ausencia del jefe comunal durante los momentos críticos. Tampoco responde a la pregunta central: ¿por qué nunca se implementó un plan hídrico en sus dos períodos anteriores?
La sensación generalizada entre los vecinos es que el Master Plan aparece recién ahora, cuando el descontento es masivo y la crisis política golpea fuerte.
Una gestión muy cuestionada
La figura de Gerardo Martínez atraviesa uno de sus peores momentos. Vecinos señalan que el jefe comunal está “desconectado”, que no da respuestas y que prioriza su exposición pública antes que las necesidades elementales del pueblo.
Además, circulan múltiples dudas y comentarios en la comunidad sobre el patrimonio del jefe comunal, el cual —según reclamos de vecinos— habría crecido de manera llamativa desde que asumió. Estas sospechas aumentan el malestar, aunque la Municipalidad nunca dio explicaciones claras ni informes detallados sobre su evolución patrimonial.
La confianza está rota
Lo que debía ser un anuncio de gestión terminó confirmando lo que la comunidad ya percibía:
– Que el gobierno local improvisa.
– Que no existe planificación real.
– Y que las prioridades están completamente desordenadas.
Para los vecinos, la crisis del agua no solo expuso un problema estructural, sino también la fragilidad de una gestión que, después de dos períodos, no puede justificar por qué recién ahora piensa en garantizar un derecho tan básico como el acceso al agua.
Portero de Garay no necesita más comunicados: necesita soluciones. Y necesita, sobre todo, una conducción política que esté a la altura de su gente.