Sin ánimos de ponernos filosóficos, previo a mencionar la conclusión de un fenómeno sociopolítico como lo viene siendo el kirchnerismo, es menester conceptualizar el término para adentrarnos en el tema.
Para muchos analistas el kirchnerismo se limita a una mera línea interna dentro del Partido Justicialista. Otros pensadores sostienen que es una corriente política – ideológica independiente al peronismo (postura compartida por los peronistas más conservadores). Para el autor de este artículo, el kirchnerismo es equivalente al peronismo, pero siendo más preciso definirlo como “justicialismo de tercer grado” o “peronismo de tercera generación”.
Esta denominación deriva de la tercera variante ideológica que el peronismo mostró de manera contundente y general en todo el país: La originaria, lógicamente deviene del peronismo de Perón propiamente dicho y Evita Duarte, etapa que contiene el intervalo desde 1943 hasta 1973, con un peronismo fundado en sus tres pilares fundamentales: independencia económica, soberanía política y justicia social. La primera mutación – y consecuente segunda generación del peronismo – es la del menemismo a partir de 1987 hasta el 2001, donde se pudo ver un movimiento justicialista con tendencia al liberalismo económico y fuerte arraigo al sistema capitalista, contrariando sus preceptos originarios. Por último, el peronismo de tercera generación o kirchnerismo demostró un regreso al Estado de bienestar, conmemorando nuevamente a los principios originarios del peronismo, pero progresistas en lo social, amoldados al contexto de centroizquierda latinoamericana.
Desde sus orígenes (2003 si tomamos como referencia su primera elección nacional) el kirchnerismo ha cosechado cinco victorias electorales (2003, 2005, 2007, 2011, 2019) y cinco derrotas (2009, 2013, 2015, 2017 y 2021). Pero ninguna de las derrotas fue tan aplastante como la prevista para este 2023, donde aún no tienen un candidato que supere los 20 puntos en las encuestas y con el consecuente crecimiento de la tercera fuerza encabezada por Javier Milei.
La pregunta titular, corresponde al caso en que el kirchnerismo finalmente quede tercero. ¿Sería el fin del kirchnerismo como movimiento popular nacional?. ¿Quedaría Cristina Fernández relegada a un segundo plano en la política argentina?. Y si es así, ¿qué renovación deviene por parte del peronismo?. Esto, asegurando desde ya que el peronismo – bueno o malo – no desaparecerá como movimiento político ya que es parte de la idiosincrasia argentina.
Las respuestas derivadas de la pregunta son múltiples, para el autor de este escrito resulta muy precipitada la reflexión de Javier Milei sobre que “si el kirchnerismo queda tercero detrás de él y Juntos por el Cambio sería el fin de este movimiento”. Esto a raíz de que si bien nos encontramos en el momento de mayor debilitamiento político del movimiento, va a depender de varios factores: de la próximas elecciones sin duda, del contexto internacional que devenga, del desempeño de la gestión sucesora, y fundamentalmente de los movimientos de su líder: Cristina Fernández de Kirchner.
Pero en el hipotético escenario de que el kirchnerismo paulatinamente se diluya como “el peronismo de tercera generación”, el justicialismo sabrá “evolucionar” y amoldarse a las nuevas coyunturas sociales, políticas y económicas, presentando un peronismo de cuarta generación.