Terminal de ómnibus: la imagen que no queremos dar
Más de 22 años pasaron desde su inauguración y el abandono cada vez es mayor. Filtraciones, humedad, residuos y decadencia son los colores de una imagen desteñida.
Pasan los años, pasan gobiernos y las promesas quedan en el aire. La terminal de Ómnibus de Alta Gracia es la triste imagen que enfrenta las miradas de los turistas y vecinos al llegar a la ciudad. El marco embellecedor de sus alrededores la distingue, sin embargo, por dentro el retrato es distinto.
Audino Vagni pensó este edificio como una de las obras insignia de su gestión décadas atrás. Pasaron más de 22 años desde aquel 24 de septiembre de 1998 cuando quedó inaugurada la terminal. De ese momento hasta la fecha, las condiciones edilicias del lugar han ido en constante deterioro. Un lugar sumergido en el abandono, con filtraciones, con acumulación de residuos y la humedad que se apodera de las paredes.
Su aspecto desolado producto de años de decadencia se vuelve irónico al pensar que allí funciona la propia Secretaría de Obras Públicas. La lluvia de promesas y obras que se iban a realizar para revalorizar este edificio quedaron en la nada. Sin embargo hay lluvias que sí llegaron y filtraciones de antigua procedencia que se apoderan de la fachada del lugar.
Días atrás este medio fue advertido por vecinos de la ciudad que al bajarse del colectivo notaron la presencia de residuos acumulados a un lado de la terminal. Ni hablar de los “puntos verdes” que están llenos de bolsas sin recoger. Vale la pena mencionar también tachos de pintura disfrazados de contenedores para juntar el agua que ingresa por el techo y dibujan un laberinto en el suelo.
Esta es la imagen que estamos dando y no queremos dar. Se acerca la temporada de verano, con fiestas y muchos turistas que visitarán la ciudad. La lógica diría que el lugar que recibe a quienes llegan con ánimos de conocer la cuidad deben ser cautivados desde el primer momento. Sin embargo, la realidad es distinta.