El amor de una madre es un poder sin límites, que va más allá de las explicaciones y que está fuera de lo medible. Es profundo, es real, es puro. La definición puede ir mucho más allá, sin embargo, hay una madre que lo explica mucho mejor: su nombre es Cintia, mamá de Ignacio Pereyra.
El joven de 18 años sufrió un accidente el pasado 7 de mayo que lo dejó con secuelas complejas. Meses más tarde, luego de un largo proceso de internación, operaciones y noches sin dormir, Radio Vibra dialogó con la mamá de Nacho. Una mujer fuerte, con una fe poderosa y perseverante.
El pasado domingo, a manos de Juan Pablo Rodriguez y su fundación, Cintia recibió uno de los mejores regalos: $850 mil pesos para que su hijo pueda ser internado este martes en un clínica de rehabilitación en Tanti. Un lugar donde Nacho se instalará para poder volver a ser quien era.
“Lo conoció y se empapó del tema, de lo que pasó y de lo que viene pasando” contó Cintia sobre aquella primera visita de Juan Pablo. Y recordó, “cuando lo vi, sentí que algo bueno iba a suceder.”
Cabe destacar que la terapia cuesta $870 mil pesos por mes. Sumado a la larga lista de insumos que Nacho necesita para su internación.
Vale remarcar que , los costos del tratamiento de Ignacio no son para nada baratos y su familia necesita de la ayuda de todos. A pesar de ello, el estado no aporta a la causa más que con medicamentos, comida y pañales.
Este martes, Nacho llegará a la clínica de Traslasierra donde le esperan algunos meses de rehabilitación. Sobre ello, Cintia dijo que “tienen que evaluarlo para ver cual va a ser el tratamiento el primer mes. Todo va a depender de él y de su estado anímico”.
Sobre el diagnóstico del joven, su madre advirtió que, “en su última resonancia salió que tenía daño neurológico. Era muy grande pero también hemos investigado que muchas veces han salido”, expresó Cintia con la voz cortada y lágrimas que atravesaban la sensibilidad de todos. Y añadió, “yo me amparo en la fe inmensa que va a volver. Tengo una mezcla de sentimientos muy grande.”
Hoy, comienza un nuevo capítulo en la historia. Un capítulo más feliz, con esperanza y con la fuerza de una madre que no se rinde. Ella duerme todas las noches a su lado, atenta a lo que pueda pasar y con la mirada puesta en que su hijo va a salir adelante.