Este lunes la vicegobernadora electa del espacio Hacemos Unidos por Córdoba, Myrian Prunotto, se hizo presente en la sede de la Unión Cívica Radical, ubicada frente al Patio Olmos, con el fin de entregar una documentación relacionada con la iniciativa que busca desafiliarla de la UCR por “inconducta partidaria”.
Junto a su abogado y su escribana pública, a Prunotto no le permitieron el ingreso al edificio. Y es que, si bien, el horario de atención es de 8 a 21 horas, el ingreso al edificio estaba cerrado y la radical estuvo hasta las 10:30 horas tocando la puerta insistentemente, sin obtener novedades.
«Dejamos una notificación por debajo de la puerta», dijo ante los medios presentes al no poder ingresar a la sede. Por otro lado, al ser consultada por los dichos del presidente del partido, Marcos Carasso, a la prensa sobre que la vicegobernadora electa debería haber pedido permiso para entrar a la UCR, Prunotto contestó: «Ningún afiliado tiene que pedir permiso para entrar a la Casa Radical y menos se lo debe pedir a autoridades ilegítimas que se autoprorrogaron el mandato».
Sobre el proceso iniciado para su expulsión del partido, consideró: «Me acusan con liviandad de haberme ido con el peronismo y no fue así. Integro una coalición con representantes de 20 partidos; encima, los mismos que me acusan, llevaron como candidato a un peronista y, por primera vez en los 130 años de historia, la UCR no tuvo candidato a gobernador».
Por el momento, el Comité Central inició el proceso para expulsarla del partido y ahora el Tribunal de Disciplina debe tomar una decisión.